Habían sido compañeros de estudios de interpretación en la Julliard School y amigos durante toda la vida. Cuando estaba todavía ingresado en el hospital, Williams se hizo pasar por un doctor ruso que quería
practicarle una colonoscopia.
Ese era el terreno del actor: la risa para ocultar el llanto y hoy los rumores de suicidio se ciernen de manera terrible sobre la muerte de uno de los grandes cómicos de Hollywood.
Williams, nacido en Chicago en 1951, había combinado desde muy joven un genio irresistible y una verborrea sin igual con una vida personal plagada de debilidades. Murió a los 63 años.
Antes de llegar a la fama, que se fraguó en la televisión en la segunda mitad de los setenta, ya había coqueteado peligrosamente con la cocaína, que compartió con otro amigo suyo malogrado, John Belushi. Antes de esa temporada televisiva comenzó a estudiar Ciencias Políticas.
El cine tardó más en darle la bienvenida, pero fue a lo grande con “Good Morning Vietnam”, de Barry Levinson, que sacó un partido único a su rapidez verbal, a su ingenio y su capacidad para combinar con una gran sonrisa una mirada triste.
El trío de ases (y de nominaciones al Óscar) se redondeó con “The Fisher King”, de su ídolo cómico, Terry Gilliam (de los Monty Python), esta vez metido a mágico fabulador.
Disney pensó en él como el único capaz de poner voz al genio de “Aladdin”, su gigantesco éxito comercial, y su pericia fue tan bárbara que algunos incluso pidieron una cuarta nominación al Óscar por un trabajo de doblaje.
“Mrs. Doubfire”, en la que se convirtió en una adorable asistenta británica para estar más tiempo con sus hijos, le reportó un Globo de Oro y desplegó una paleta más amplia de talentos si cabía, hasta convertirla en un gran éxito comercial.
El caos
En 2006 volvió a un centro de rehabilitación tras reconocer su alcoholismo y en 2009 sufrió problemas cardíacos.
Pero nada parecía indicar que Robin Williams, que seguía más en el corazón del espectador que en la mente de los productores, se iría así sin más. Las primeras investigaciones indican que su muerte se trató de un suicidio.
Dejó varios proyectos pendientes.
Se había anunciado una secuela de “Mrs. Doubfire”, estaba rodando otra entrega de “Night at the Museum” y disfrutaba de un matrimonio todavía corto pero aparentemente estable con Susan Schneider. Le sobreviven tres hijos de dos matrimonios.
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