El parásito en cuestión es el Toxoplasma gondii, un protozoo que suele vivir en los intestinos de animales de sangre caliente, sobre todo, en gatos. Así, los expertos están convencidos de que la caca o heces de gato, podría ser la clave de una cura para el cáncer debido a propiedades anticancerígenas.
Cuando este parásito entra en el cuerpo humano, produce una respuesta de creación de las células que combaten el cáncer.
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